Hombre concentrado en vestuario táctico sosteniendo taza de café fuerte Duty Force Coffee antes de trabajar

No todos los cafés son para lo mismo (ni todos los días son iguales)

¿Crees que el café que necesitas para sobrevivir a un turno es el mismo que disfrutas un domingo de descanso?

Yo creo que no. Por eso hoy no toca hablar de variedades botánicas, sino de realidades. Porque hay días en los que el café es un ritual y otros en los que es, simplemente, combustible de supervivencia.

Te voy a contar las formas de preparar café que suelo utilizar y el porqué de ellas.

Normalmente, en mi día a día hay dos momentos en los que necesito concentración. Dos momentos que me sirven de vaciado mental de todo el ruido alrededor y en los que tengo que poner todo mi empeño. Focus mental, mindfulness o como quieras llamarlo, pero si no te concentras acabas en el médico o en el hoyo.

Estos momentos son el servicio y el entrenamiento.

Café para servicio y el entrenamiento: alerta y concentración

El primero porque el objetivo principal es volver a casa con los mismos agujeros con los que saliste. Necesitas estar despierto y atento. Nunca pasa nada… hasta que te la lían. Así que si un día te sientes flojito es mejor quedarse en seguridad y no jugarte el pellejo ni el de tu compañero o el ciudadano, de gratis.

Dejar el ego a un lado siempre está bien. El único que ha demostrado que de resaca puede salvar una ciudad o un país entero es John McClane en La jungla de cristal. El resto somos humanos.

En cuanto al entrenamiento, suelen ser sesiones de fuerza, de grappling o de tiro. Y no soy capaz de concebir cómo hay grupos de gente que hacen un entrenamiento brutal de hiperdesarrollo de pulgares por no soltar el teléfono y ocupar máquinas. Normalmente beben Monster pensando que eso es bueno para el entreno (efecto tiene, pero ya que lo tomas, entrena duro).

Aclárame si en tu gimnasio estos entes existen o es que me tengo que ir del mío.

Pues eso, que la preparación física, las aptitudes laborales y las futuras competiciones van en serio también. Y para estas dos ocasiones —entreno y servicio— toca café fuerte y largo: Turno Africano y Tercera Imaginaria.

Café para turno de noche: cafeína sostenida

Para las noches quiero cafeína sostenida, no picos, porque luego vienen los bajones y son terribles. Ese es uno de los principales peros que le pongo a las bebidas mierdinergéticas (próximamente te cuento una mala experiencia que tuve con ellas).

Por todo esto mi elección es un Blue Hope infinito, con el que suelo ir rellenando el vaso termo hasta que faltan 3-4 horas para el final de servicio. Ya sabes, no se acaba hasta llegar a casa y la carretera de saliente es peligrosa.

Café para días libres: ritual y disfrute

Por último, mis favoritos: los de días libres. Los de mañanas con calma que se pueden dedicar a la lectura, ya con los deberes hechos. Esos días son de Cuidados Intensivos, de sabor aromático.

Para ello me preparo un espresso doble con canela o pumpkin spice y leche espumada. Esos momentos sencillos —notar el calor del sol de la mañana, en buena compañía, leyendo—, con el mero hecho de estar, respirar y disfrutar, para mí valen oro.

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